Una de las preguntas más frecuentes en consulta es: ¿cómo reconozco mi tipo de piel? Entonces hoy les voy a contar cómo reconocer los tres tipos de piel más frecuentes.
PIEL GRASA: Se caracteriza por tener poros visibles, tiende a ser gruesa y, en muchas ocasiones, puede tener tendencia a acné. Esta piel brilla a lo largo del día. Y te preguntarás entonces: ¿qué es la piel mixta? Se trata de una variante de la piel grasa donde los cambios de poros abiertos y mayor producción de grasa con brillo están localizados en la frente, nariz y mentón (Zona T). Los problemas asociados a este tipo de piel son: acné, tendencia a generar comedones (espinillas), brillo en la zona T, poca duración del maquillaje. Lo mejor de este tipo de piel es que puede permanecer con un aspecto joven y sin muchas arrugas debido a su alta cantidad de agua.


PIEL SECA: En los pacientes con piel seca observamos una textura rugosa, piel de aspecto delgado y fino; es una piel que luce opaca, no tiene brillo natural. Estos pacientes se quejan de tener un envejecimiento más rápido y pronunciado, de no tolerar con frecuencia muchos productos, lo que nos habla de una piel seca intolerante, y puede descamarse con facilidad. En estos pacientes la textura de la piel es muy uniforme, y suelen tener los poros poco visibles, lo que nos habla de su pobre capacidad de mantener la hidratación.
PIEL SENSIBLE: Es un tipo de piel en donde podemos combinar varios hallazgos. La piel sensible puede ser grasa pero tener menos capacidad de mantener la hidratación, lo que la hace altamente reactiva a todos los productos dermocosméticos y al medio ambiente. Muchas pieles intolerantes son, a la vez, pieles secas que tienen poca tolerancia a cambios de temperatura, fenómenos climáticos y productos aplicados. La principal queja de estos pacientes consiste en una piel difícil de tratar: los productos dejan sensación de picor, ardor o acartonamiento, pero a veces el producto inadecuado deja esta piel con un aspecto brillante incómodo a la mitad del día. Este tipo de piel requiere del acompañamiento permanente del dermatólogo para crear una rutina calmante y anti-edad.





