Lo que crees que hace la toxina botulínica versus lo que realmente hace

La toxina botulínica es el procedimiento cosmético más realizado a nivel mundial y cuenta con un alto índice de satisfacción, lo que la convierte en un tratamiento muy buscado por los pacientes. A pesar de que la información sobre este procedimiento es cada vez más amplia y accesible, aún existen muchas expectativas poco realistas. Hoy quiero contarte algunas de ellas.

  1. «La toxina botulínica me quita las bolsitas y arruguitas del párpado inferior»: esta es una de las zonas más delicadas de la cara, y quiero contarte que NO ES UN ÁREA DE TRATAMIENTO con toxina botulínica. Aplicarla en esta zona puede producir flacidez y bolsas en la delgada piel del párpado. Para mejorar la firmeza y calidad de esta área existen otras opciones de tratamiento más seguras y efectivas.
  2. «La toxina botulínica dura de 6 a 9 meses»: déjame contarte que existen diferentes tipos de toxina botulínica, pero NINGUNA tiene una duración mayor a 3 meses. Es un mito urbano pensar que este procedimiento puede durar más tiempo. Aun así, siempre recomendamos esperar entre 4 y 5 meses entre aplicaciones para no alterar la duración del procedimiento a futuro.
  3. «Puedo aplicarme toxina botulínica solo en una arruguita para mejorarla»: la toxina botulínica es un tratamiento para suavizar los movimientos musculares que generan las arrugas. Nuestros músculos tienen funciones sinérgicas y antagonistas, lo que significa que trabajan en conjunto. Si solo se trata una arruga sin armonizar todos los grupos musculares, los resultados pueden ser poco estéticos: las cejas pueden verse pesadas, elevarse de forma anormal o generar una expresión facial desequilibrada.

Por eso, lo más importante antes de una aplicación de toxina botulínica es que discutas con tu dermatólogo tus expectativas para diseñar juntos un plan de acción personalizado que garantice los mejores resultados cosméticos.