La limpieza es un paso fundamental en la rutina de cuidado de la piel. Permite eliminar maquillaje, sudor y residuos de grasa, aportando luminosidad y preparándola para otros tratamientos. La elección del limpiador correcto depende del tipo y las características de tu piel:
- Si tu piel es brillante y con poros dilatados: busca limpiadores que controlen la producción sebácea y favorezcan el recambio celular. Esto mejorará la apariencia de los poros y potenciará los tratamientos para pieles mixtas o grasas.
- Si tu piel se enrojece y descama con facilidad: la limpieza debe ser muy gentil, sin generar recambio ni descamación. Usa limpiadores que protejan la barrera cutánea y mantengan la hidratación.
- Si tienes acné o inflamación: necesitas limpiadores con ingredientes activos que ayuden a desinflamar y desincrustar los poros sin eliminar completamente los ácidos grasos protectores. Esto evitará que tu piel se irrite y te ayudará a tolerar mejor los tratamientos para el acné.
- La limpieza varía según la edad:
- Los niños y adultos mayores requieren limpiadores hidratantes.
- Los adolescentes necesitan productos con efectos antiinflamatorios para potenciar sus tratamientos para el acné.
- Las pieles adultas pueden beneficiarse de limpiadores con antioxidantes, despigmentantes o agentes calmantes.
En un universo de productos para el cuidado de la piel, tu mejor aliado siempre será tu dermatólogo. Consulta antes de iniciar cualquier rutina para elegir lo mejor según tus necesidades.



